viernes, 18 de mayo de 2018

Los hombres blancos tienen gluten

Un hombre blanco
hecho de pan Bimbo.
Sin cortezas.
Nos fiamos.
Es blandito.
Nos fiamos.
Es blanco.

Micropoema sin gluten

Como los tomates que venden en el Lidl.
Cavidad suave e impermeable.
Roja textura de oreja.
¿Encontraría alguna aurícula seca si cortara tu corazón en gajos?

miércoles, 9 de mayo de 2018

La distancia entre Sí y No



Hay mil caminos entre Sí y No que recorro mil veces al día.

Hoy, por ejemplo, estaba muy tranquila en No. Me estaba tomando un café amargo en una de sus cafeterías antiguas, con clientes fumadores. Abundan en No. Estaba recostada contra el respaldo de mi sofá de cuero desgastado, con la pierna derecha cruzada por el tobillo. Chulería y caspa.

Me mandabas wasaps y coincidíamos, para variar. Opiniones y visiones alineadas. Y ya he empezado a caminar hacia la puerta. Fuera hacía mejor tiempo que otros días.

He salido por la puerta de un salto y he echado a correr: el humo y el polvo de No quedaban atrás para dar paso a un camino cada vez más rodeado de arboles, flores, frescor, calor, agua, vida, primavera...

He llegado corriendo a Sí. Corriendo con el corazón en la garganta, no por la carrera sino por la meta. Hay callejuelas en Sí, con macetas desbordadas de flores desconocidas. Hay en Sí una luz y un sonido que vibran. 

¿Y por qué no me quiero quedar? No lo sé, pero hay personas que se asoman y cierran las contraventanas. Sí me tiene dando vueltas por caminos tortuosos, vacíos y fritos por el Sol.

Me he tropezado con escalones que antes no estaban ahí. Me he ido dirigiendo despacio, inconscientemente, hacia la periferia. Necesito abandonar Sí.

Vago. Camino por montañas y riachuelos y me siento perdida.

Me he caído a un río y en el fondo, un tesoro subacuático. Al sacarlo a la superficie era solo arena, que se ha disuelto brillando en un millón de ondas que rodeaban mi cintura. No lo entiendo. Me da miedo este pez gigantesco que me mordisquea los pantalones y luego no hacía nada. No como las sanguijuelas que me chupaban la sangre, por debajo.

Bajo la cuesta. Las plantas y las piedras van desapareciendo para dar paso a una acera seca.

Los semáforos están ordenados.

En los pasos de cebra espero, y cruzo cuando está verde.

La luz es gris y el agua va dentro de botellas de plástico etiquetadas que mienten para tranquilizarnos.

¿He venido yo a No, o ha venido él a mi? Ya estoy recorriendo sus calles negras y sus cielos opacos. Ya te estoy echando de menos.


sábado, 28 de abril de 2018

Un microrrelato de #YaValeHostia

Los Hijos del Porno nacemos con el cordón USB bien apretado alrededor del cuello; correa electrónica que nos ata al amo"r".