miércoles, 19 de diciembre de 2018

Costumbrismo surrealista sobre compartir piso

En esta casa
hay una energía que estalla
y que funde todas las bombillas.
Que corre por los ojos
y por las bocas.

En esta casa,
nunca queda una cerilla
por encender.

Tengo el corazón lleno
de las cenizas de sus cabecitas de fósforo,
polvo mágico salado
brilla en mi lengua oscura.

Cruzo un puente muy alto.
Van poniendo tablones.
Muy lejos.
Más juntos.
Un gran agujero.
Unas risas agudas...

Yo no tengo mis propios pasos,
pero sí mis propios pies.

viernes, 17 de agosto de 2018

Los Parguelas

Yo me follo a los parguelas. Los putos frikis que caminan como tarados, pálidos y envueltos en gafas, braquets, cómics, y con reloj Casio de calculadora. Con problemas para socializar. Las larvitas de violador. Me gusta imaginarme que les violo un poco, aunque sé que lo único que consigo es ayudarles a subir a la rueda giratoria del Patriarcado, con todos los demás. Te subes encima de un niñato pánfilo y paliducho, le chupas el pito y le botas encima. Algunos se marean. Es toda la violencia que me está permitida; retorcerles el cerebro y convertirles en onvres, traicionando así mi propia causa. Es todo el poder que me está permitido; enseñar a los frikis a correrse en el vientre de las mujeres. Pincharles y pellizcarles para que se enfaden. Para que saquen su furia y dejen de ser unos mierdas pasivo-agresivos. Una vez pegué a una friki. Me decía que yo le gustaba y yo le proponía jugar a darnos de ostias. Al final sólo le daba yo las ostias, como para demostrarle que ella se dejaba. Eso ya me lo contaron, porque yo iba demasiado borracha, pero se ve que me dediqué a darle bofetadas el mismo día que me dijo que yo le gustaba. Me lo dijo cuando nos caímos rodando por nosequé bosque inclinado por el que corríamos llevándome ella a caballito. Nos comimos el suelo y al ver su rodilla ensangrentada y llena de tierra, tuve que cogerla y chuparla. Agarré su pierna preciosa y asustada... creo que ella estaba llorando. Con cuidado puse mi boca sobre la herida y recogí los escombritos con la lengua. Escupir y repetir. Y horas después habíamos vuelto a la ciudad y yo le daba de ostias, que no le sirvieron para nada. Tampoco le pregunté. Ojalá les hubiera dado de ostias a las larvas de violador. Los putos frikis pringosos, latiendo, esperando que venga una imbécil a sacarles de su miseria. Ojalá os hubiese partido las gafas a todos, pero me dedico a lameros las heridas imaginarias. Una larva no puede estar herida porque nunca ha salido de su placenta.

viernes, 18 de mayo de 2018

Los hombres blancos tienen gluten

Un hombre blanco
hecho de pan Bimbo.
Sin cortezas.
Nos fiamos.
Es blandito.
Nos fiamos.
Es blanco.

Micropoema sin gluten

Como los tomates que venden en el Lidl.
Cavidad suave e impermeable.
Roja textura de oreja.
¿Encontraría alguna aurícula seca si cortara tu corazón en gajos?