jueves, 9 de marzo de 2017

sábado, 31 de diciembre de 2016

Superautopista de Información Revenida

Cuando fui una triste terapia. Todo triste. Todo negro y lleno de babas, mocos y lágrimas, para deslizarte mejor.

Canal. Superautopista de información revenida.

Aún entonces eras más listo y me lo explicabas, y con tu martillo de ocho toneladas aplicabas sentencias y las ejecutabas, todo a la vez.

Me duele la tripa de asco y de pena. A infinitos mil kilómetros y sin posibilidad de respuesta, me encuentro en el lugar en el que no puedes convencerme de lo contrario.

De que pienso así porque soy Piscis. De que yo sola me disperso como poca mantequilla sobre demasiado pan.

Con tus preciosos ojos light blue, tan nuevos y viejos. Tan escudriñantes y ciegos, no querías ver.

Yo, como una rama de un manzano, con una manzana más pesada que el Sol. ¿No debería haber caído ya? Debería haber caído hace mil años, pero ahí está. La rama en un ángulo imposible y la puta manzana rozando la hierba. Me quedé sin aire cuando te solté y salí disparada hacia nosesabebien dónde.

¿Cómo encontrar mi sitio y recuperar mi forma?

Deformada y desorientada, pero ahora mi savia es mía. Mi fotosíntesis es mía.

La información revenida que corre por mi superautopista es toda mía, mía, mía.

Quédate tus babas y tus mocos.
Quédate ahí, en la distancia.
Púdrete de miel, sobre la hierba.
Todos mis goodbyes me pertenecen.

sábado, 8 de octubre de 2016

Equilibrada



Grandes ventanales por los que entra el sol y, en cada habitación, un tipo de suelo diferente: baldosas rojas, baldosines blancos y negros, acogedora madera, moqueta color azul...

Unos vecinos ruidosos que hablan demasiado alto y encima sólo dicen gilipolleces. Un baño que a veces huele mal. Unas humedades en la pared del fondo que suben hasta un precioso techo con vigas vistas desiguales, cubierto de tejas rojizas que filtran.

Tenemos una gotera. Las cataratas del Niágara. Ha nacido un tomatito en el jardín y esas flores van a echar más. Las cucarachas salen a pares. A TRÍOS.

Bajo por la escalerita de piedra que con la lluvia se cubre de babosas hasta el jardín, para tomar un colacao con Claire sentadas en sillitas que se hunden en la tierra blanda y nos proporcionan ángulos lejos de la verticalidad.

La moqueta otra vez está sucia y nadie ha comprado papel. Pero han puesto clínex.

Huele a pollo frito. A lentejas. A salchichón recalentado en microondas. Huele a curry.

Potencial para ser una maravilla y para caerse a cachos. Está equilibrada.